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El objetivo del viaje era acompañar a mis compañeros del Departamento de Recursos Naturales, los dominicanos Kaky y Carlos, y al alemán de la DED, Thomas, a unas jornadas de reforestación y seguimiento del programa de Huertos Familiares.
Aproveche el viaje para ir observando, oliendo y sintiendo la realidad de un país que se conoce principalmente por su turismo, su merengue, el ron y la bachata, pero que en la zona en que nosotros los voluntarios de América Solidaria, se vive con otros colores.
Muchos se preguntarán el porque del título. Es una alusión al dicho chileno “pan para hoy y hambre para mañana”, que en la zona que me tocó recorrer se aplica en lo que respecta al manejo de los recursos naturales y la estabilidad ecológica que uno esperaría encontrar. El nivel de deforestación es muy alto, el método de tumba y quema, utilizado por los campesinos para ir despejando con fuego laderas de cerros, ha acabado con millones de tareas (las tareas son unidades de superficies utilizadas acá, 16 tareas equivalen a un hectárea o 10.000 metros cuadrados) y erosionando suelos que tardarían décadas en recuperarse.
Los espacios que van abriendo son para cultivar habichuelas o guandul, los que año tras año bajan su rendimientos por la falta de nutrientes, agua y las adversas condiciones, si a esto le sumamos que los precios pagados por los intermediarios no aumentan como lo hace le costo de la vida, resulta en mayores áreas quemadas y deforestadas.
El Moro es una comida típica de los Dominicanos, es arroz con habichuelas, comida base y casi única que comen día a día sin aburrirse, es mas, ellos dicen que no es comida si no lleva arroz, pero ¿Mañana podremos comer moro?
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El Terciose Natural (Carlos Ubilla)




